La “utopía” del crecimiento

“Un científico listillo hace una analogía sencilla sobre nuestro planeta, y ahora tengo miedo!”

Visto en UpWorthy.com

(Transcripción en castellano debajo del vídeo)


¿Sabéis? Hay un montón de cosas que podemos arreglar en este mundo, cosas que podemos hacer. Podemos diseñar las ciudades o casas en las que vivimos, el mercado, la economía, la moneda, cuántos árboles vamos a talar o cuántos peces pescamos… 

 Todo eso son cosas que los seres humanos pueden gestionar, porque son cosas que creamos o hacemos. Pero algunas cosas… son ley de vida. Tenemos que vivir con ellas. La velocidad de la luz, la gravedad, entropía, la primera y segunda ley de la termodinámica… todo eso son cosas que tenemos que aceptar y asimilar. Y hay otra que es absolutamente crucial. Es una realidad matemática, llamada crecimiento exponencial.

 Si algo crece a un ritmo de un 1% al año, doblará en tamaño a los 70 años; 2% al año, doblará en 35; 3% en 24 años; 4% en 17 y medio. Cualquier cosa que crezca exponencialmente doblará en un periodo de tiempo predecible. 

Voy a enseñaros por qué todo eso de “hay que seguir creciendo, la economía tiene que crecer, todo tiene que ser crecimiento”, al final, es suicida. 

Os voy a dar un sistema análogo al planeta: una probeta llena de comida para bacterias. La probeta y la comida son el planeta, y las bacterias somos nosotros. Voy a introducir una sola bacteria y en cierto tiempo, pongamos un minuto, va a dividirse en dos – eso es crecimiento exponencial. Así que en el minuto 0, hay una bacteria. En el minuto uno, hay dos. A los dos minutos, 4; a los 3 minutos hay 8, 4 minutos, 16. Eso es crecimiento exponencial. 

Y en 60 minutos, la probeta está llena hasta arriba de bacterias, y ya no queda comida. Tenemos un ciclo de crecimiento de 60 minutos. ¿En qué minuto está la probeta llena solo al 50% de bacterias?

[…]

La respuesta, está claro, es… ¡59 minutos! Aunque han creciendo a su ritmo y al minuto 59 la probeta sólo está medio llena – pero un minuto después, estará completamente llena. Eso significa que al minuto 58 solo está llena al 25%. Al minuto 57, un 12,5%. En el minuto 55 de ese ciclo de 60 minutos, solo está llena al 3%.

Si en ese minuto 55 una de las bacterias suelta “Ey chicas, he estado pensando, ¡tenemos un problema, un problema de población!”, las otras dirían “Jack, ¿qué diablos te has estado fumando? ¡El 97% de la probeta está vacía y llevamos aquí 55 minutos!”. Pero solo estaban a 5 minutos de llenar la probeta.

Pongamos que las bacterias son más listas que los humanos, y en el minuto 59 dicen “¡Dios mío, Jack tenía razón! ¡Solo nos queda un minuto! ¿Qué vamos a hacer?” “Mmmh a ver… Dejemos de dar dinero a esos economistas que dicen que hay que seguir creciendo. Démoselo  a algún científico, que lo inyecte en la comunidad científica”. ¿Y sabes qué? ¡En menos de ese minuto, esos científicos bacterianos han inventado tres otras probetas llenas de comida!

¡Sería como si encontráramos tres nuevos planetas para usar! ¿Pero ahora qué pasa? A los 60 minutos la primera probeta está llena. Al minuto 61 hay dos probetas llenas. A los 62 minutos las cuatro probetas están llenas. Al cuadriplicar la cantidad de comida en el espacio, ganamos dos míseros minutos.

[…]

Nuestro hogar es la biosfera. Es algo fijo y finito. No puede crecer. Y debemos aprender a vivir en ese mundo finito. Cada científico con el que hablo está de acuerdo conmigo: ya hemos pasado el minuto 59.
Políticos y economistas tienden a sufrir una cierta obsesión por el crecimiento económico. Es un indicador “cómodo” políticamente hablando (“si hacemos que la tarta se haga más grande, a cada persona le tocará un cacho más grande”) que permite esquivar la cuestión de la redistribución de la riqueza (no sea que los grandes poderes económicos cierren el grifo). El crecimiento del PIB se ha convertido en un objetivo en sí mismo, aunque ya haya pruebas de que un mayor PIB no conduce necesariamente a un mayor bienestar (es más, en algunos casos sólo aumenta las desigualdades), y aunque sea una medida suicida.

Por tanto, ¿qué es realmente lo utópico? ¿Seguir apostando por el crecimiento, o pensar más allá?

Un pensamiento en “La “utopía” del crecimiento

  1. Aterrador….y muy lógico y cierto…

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