“No es política. Es… X”

“No es política, es sentido común”

La palabra “política” ha pasado a tener connotaciones muy concretas, sobre todo negativas – y no es sorprendente viendo los personajes que “gobiernan” España y sus CCAA. Por desgracia, en la mente colectiva el término ya implica confrontación y actividad por interés propio, corrupción, egoísmo…

Pero política no es solo lo que pasa en los pasillos o plenarias del Congreso y el Senado y las reuniones del Consejo de Ministros. Tras el “despertar” que trajeron el 15M y otros movimientos sociales, sabemos que política también es la sociedad civil, asociaciones y plataformas, comunidades de vecinos, peticiones, manifestaciones, huelgas y demás.

A pesar de todo esto, la palabra “política” sigue estando “manchada”. De ahí que diferentes grupos, desde el neoliberalismo hasta activistas pro Derechos Humanos, intenten distanciarse de ella. “No es política,”, nos dicen, ” es sentido común”.

Lo personal es político

Es su vida personal, no sé por qué tienen que hacerse tanto eco los medios

Estos días oíamos que Tom Daley, saltador de trampolín, salía del armario. Bueno, técnicamente, simplemente se ha sabido que su pareja es un hombre, sin que él se haya definido a sí mismo como LGTB. Como cuestiona por ejemplo este artículo (“¿Cuenta salir del armario si rechazas las etiquetas?”), ¿es razonable querer salirse de “las etiquetas” ? ¿No sería mucho más útil para la sociedad en general poder identificar a una de las principales personalidades de los pasados Juegos Olímpicos como bisexual, y lo que ello implica para las miles de personas invisibles, que no pueden vivir tal y como se sienten? Ojo – que haya salido del armario, sobre todo en el ámbito deportivo, tiene muchísimo mérito. Y ojalá muchos y muchas otras atletas den el mismo paso (sobre todo de cara a los JJOO de invierno de Sochi, con toda la controversia de las políticas homófobas en Rusia). Pero el querer “esquivar” el vocabulario no ayuda nada al resto de la comunidad LGTB.

El caso es que como de costumbre, ya han salido voces comentando que y qué, que eso es su vida personal y por qué hay que montar tanto jaleo por eso. Pero esa opinión ignora que lo personal es político, y la influencia de las vidas de las “personalidades” en la opinión pública.

La economía es política

“No son medidas políticas, son medidas técnicas”

Cúantas veces habremos oido ese mantra. “Los recortes no son políticos, son la única manera de garantizar el Estado del Bienestar”. Y sin embargo estamos viendo amnistías fiscales (España) o recortes de impuestos (Reino Unido) a los más ricos.  Queda claro que la crisis está siendo una excusa para avanzar la agenda neoliberal – reducir el peso del Estado para dar más libertad a los poderes económicos.

Pero las estrategias comunicativas están calando. “No hay alternativa“, quieren hacernos creer. “El sistema funciona así“. Y sin embargo se obvia que el mismo neoliberalismo nació en la primera mitad del siglo XX. Que nuestro sistema económico no lo dictan las leyes físicas (es más, éste las contradice, buscando un crecimiento infinito en un planeta finito con recursos finitos), cuando en realidad es un sistema inventado, diseñado.

La economía, y cómo y quien la controla, es una decisión política. Y como primer paso, es fundamental que no lo olvidemos, si queremos construir una salida a la crisis.

Los derechos humanos son políticos

“No es política, es lo correcto”

De la misma manera que la “caverna” mediática huye del término “político” para defender su agenda económica, por ejemplo, grupos progresistas y pro-DDHH han empezado a usar una estrategia parecida. Y tiene toda su lógica. Estamos hablando de algo fundamental, algo básico y necesario que necesita consenso para poder usarlo como base para todo lo demás. Y si podemos conseguir que más gente se “apunte” a los DDHH enmarcándolo como algo “apolítico”, ¿por qué no hacerlo?

En teoría son universales, inalienables, y toda la ONU está de acuerdo con ellos. Y sin embargo nos encontramos con el referéndum en Croacia anti-matrimonio igualitario, con Guantánamo o las ejecuciones extrajudiciales que suponen los drones estadounidenses, o en España las protestas en España contra el principio de no-retroactividad de cambios en el sistema penal, además de la nueva “Ley de Seguridad Ciudadana”.

De nuevo nos encontramos con que los DDHH no los dictan las leyes físicas (por desgracia), sino que depende de que realmente cuenten con consenso. Y siempre habrá gente que por propio interés, por motivos económicos, sociales o religiosos, no acepte los principios de la Delaración Universal (o su aplicación).

No podemos “relajarnos”, congratulándonos de la universalidad de los Derechos Humanos – hay que recordar que existen conflictos y posturas diversas, incluso en algo tan básico. Que los derechos humanos no son algo aislado de la política, sino algo que debe formar su base.

“Yo paso de la política”, dicen muchas y muchos, sobre todo jóvenes. Y es normal, viendo quién nos “gobierna”. Pero hay que recordar que todo el sistema productivo, económico, social, la manera que tenemos de relacionarnos como sociedad, nuestros derechos y responsabilidades, y la sostenibilidad de nuestro sistema de vida, es político. Y hay que luchar por ello. 

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